15 cosas a tener en cuenta si algún día planeas cruzar el Atlántico navegando

La temporada de travesía para cruzar el Atlántico en velero tiene lugar cada invierno. En los meses previos a la Navidad, alrededor de 4000-5000 navegantes, deciden embarcarse en una de las mayores aventuras de sus vidas, cruzar el Atlántico desde Europa hasta el Caribe.

En la mayoría de los casos, el cruce es la culminación de años de planificación y preparación. Pero, si es tu primera vez, ¿puede que te estés olvidando algo? Probablemente sí.

Aquí tienes una lista de 15 consejos para atravesar el Atlántico. ¿Qué es lo realmente importante a tener en cuenta a la hora de planificar una travesía por el Atlántico?

1. No es necesario un barco especial

Tiempo atrás, era necesario adecuar el diseño de la mayoría de las embarcaciones para el cruce del Atlántico. Actualmente, los yates transatlánticos más comunes son los cruceros de producción ordinarios con kit estándar.

No hay grandes secretos ni estrategias para la navegación de 3000 millas a favor del viento. Generalmente, la parte más dura de este tipo de travesía, viene del golfo de Vizcaya, si partes del norte de Europa. Así que, sin importar el tipo de barco que tengas, con un poco de preparación extra, será apropiado para hacerla.

En cuanto a la depuradora de agua, generador, radio, etc: todos ellos son útiles pero, cada artículo adicional, añade complicación y servicio de precio/tiempo. Aparte de un barco, lo único que necesitas es agua, alimentos, combustible y una carta (en papel) del ‘Atlántico Norte y Sur’.

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2. No te compliques más de lo necesario

Una travesía inteligente se basa en mantener una velocidad constante las 24 horas del día, dicho de otro modo, sin que existan tiempos de inactividad.

No hay necesidad de ver alrededor de las velas de proa, twistlerig o gastarse un dineral en un spinnaker asimétrico nuevo.

Con estar pendiente de los rozamientos, asegurarse de que la botavara está bien sujeta y de que la vela de proa se pueda enrollar rápidamente en caso de haber fuertes rachas de viento durante la noche (que los habrá), es suficiente.

3. Revisa tu potencia de reacción

Sea cual sea la energía que creas que necesitará el barco en una travesía por el océano, añade fuentes adicionales para generar eneregía más de lo que calcules. Luces de navegación, radar, programas de radio, piloto automático, desalinizadora, refrigerador, congelador, ordenador, ventiladores – los nombras y, todos se añaden.

Aumenta los medios de generar electricidad con un generador diésel, un alternador más grande, paneles solares y/o una turbina remolcada y, revisa los medios de ahorro como instalar luces LED.

4. Entrena, entrena y entrena

Ser navegante va más allá de arreglar cosas y de gestionar problemas a bordo que de navegar o planificar rutas. El mantenimiento de motores, la supervivencia en el mar, entrenamientos de primeros auxilios y cursos en tareas de mantenimiento de equipos, requieren una preparación indispensable – tanto para la tripulación como para el capitán. Haz absolutamente todos los cursos que puedas, no querrás echar en falta ningún conocimiento a mitad de travesía. ¿Tienes tu título de Capitán de Yate?

5. Practica con otras travesías antes

No tengas prisa por cruzar el Atlántico. Disfruta de todas las travesías que puedas antes para ganar experiencia, haciendo la ruta hacia las Islas Canarias y otros puntos de parada. Recorre el mediterráneo, Francia, norte de España, Portugal, Madeira… tienes muchos destinos interesantes para visitar.

Puedes encontrar cientos de planes y travesías para practicar en Sailwiz.com

6. Lleva más tripulación para la travesía.

Nunca subestimes lo cansado que puede llegar a ser cruzar el océano e imagina cuán presionado te sentirías trabajando a dos manos si el piloto automático se rompiera. La tripulación extra facilita mucho la vida y, aumenta la estimulación.

Puedes encontrar compañeros de travesías en bolsas de tripulantes o en los cursos de las escuelas náuticas pero, evalúa siempre primero la compatibilidad mediante una travesía corta, la buena convivencia a bordo es fundamental. Puedes publicar tu travesía en Sailwiz.com y compartir gastos de la travesía con otros tripulantes.

7. Ve por el camino más largo

Algunas personas se gastan mucho dinero en software de planificación de rutas, de acuerdo. Pero, no lo necesitas y, si no estás acostumbrado a usar archivos Grib ni tienes polares para tu barco, su valor es dudoso.

El mejor plan de planificación es el más simple y, a menudo, el más rápido: mantén el rumbo 20°N, 30°W antes de girar a la derecha, siguiendo el antiguo consejo: “dirígete hacia el sur hasta que la mantequilla se derrita”.

He aquí tres razones por las que seguir esta ruta:
– Cogerás los vientos alisios más rápido. Normalmente, no se empiezan a notar hasta haber recorrido medio camino en la línea de rumbo.

– Tendrás mejores condiciones. A veces, la ruta directa es en contra del viento después de la salida o hay un cruce difícil por un ciclón del norte.

– La distancia de más es sólo de 200 o 300 millas.

– Marcarás 2 o 3 grados de latitud al día con que, el calor llegará más rápido.

8. Tómatelo con calma

No lo des todo en el comienzo de la travesía. A la tripulación le lleva como tres días coger equilibrio y establecer/acomodarse en una rutina. Sé amable con tu tripulación durante este periodo y, también con tu barco. Estará totalmente abastecido, lleno de combustible y agua y, esto son toneladas de desplazamiento extra. El aumento de carga en la velocidad y cordaje son significativos así que, modera la velocidad y no lo presiones demasiado pronto.

9. Prepárate para fallos en el equipo y lleva repuestos

Más vale que estés preparado para fallos en el equipo porque, tarde o temprano, los habrá. Si son herramientas de las que dependes fuertemente, como puede ser el piloto automático o el desalinizador, ten un plan alternativo o de emergencia para arreglártelas.

El fallo del piloto automático estresará a tu tripulación porque les quitará tiempo de descanso. Por la misma razón, es una buena idea asegurarse de que sino todos, la mayoría de ellos, sean buenos timoneles con viento. Si no, invierte tiempo a bordo en instruirles.

Del mismo modo, da por sentado que cualquier pieza del equipo que pueda romperse, romperá así que, piensa muy bien en qué repuestos llevarás. Dejar la instalación del equipamiento en manos de profesionales no es siempre una buena idea pues, haciéndolo tú mismo, tendrás mayor conocimiento a la hora de tener que reparar algo.

10. Costes

Éstos serán más altos de lo que piensas, sin importar el precio de tu barco. Todo el mundo pide presupuesto pero, pocos suman el suyo honestamente. Comer fuera de casa es uno de los aspectos más caros de la travesía, especialmente en el Caribe y, los costes de reacondicionamiento, son altos. No olvides tampoco que, cuando vuelvas a Europa, tu barco necesitará reparaciones.

11. Apoyo en tierra firme

La asistencia desde casa hace la vida mucho más fácil. Entre las tareas se encuentran coordinar cambios en la tripulación y repuestos y, gestionar la comunicación. Tener a la tripulación en contacto con el mundo real es tan importante como mantener informados de la vida a bordo a quienes están en casa.

12. Ojo a las rozaduras

El verdadero enemigo en el mar. Identifica las zonas raídas en las escotas, parte superior de la driza y en el spinnaker y, protégelas como sea necesario. En caso de izar este último, mueve la driza cada poco tiempo.

13. Sé inteligente con tus provisiones

Encárgate de que tu tripulación participe en la lista de provisiones y en su compra, así tendrán menos motivos para quejarse después. El repollo dura bastante tiempo y está muy bueno en ensalada. Los plátanos maduran enseguida y, acabarás hartándote rápido de ellos. Las mejores frutas para llevar abordo son las manzanas, naranjas y peras pues, duran más. Si vas a llevar carne, pídele a tu carnicero que te la envase al vacío o consigue una máquina para hacerlo tú mismo antes de congelarla. Intenta no llevar envases de cartón para evitar que traigan consigo huevos de cucaracha.

14. Seguridad

No escatimes en llevar chalecos salvavidas y cordajes de rescate y, utilízalos siempre por la noche o con mal temporal. En caso de duda, no te la juegues. Sé insistente con la tripulación para que no dejen nunca que el barco avance si no hay nadie despierto en cubierta. Y, piensa también en la seguridad en cubierta, por ejemplo: el riesgo que conlleva que un tripulante lleve pantalones cortos mientras transporta una olla de agua hirviendo. Disuade la idea de hacer pis por la borda: no hay casos registrados de personas caídas al agua por usar la cabeza.

15. Combustible

Es difícil tener grandes cantidades, incluso en un velero. En caso de ir más allá del Caribe, lleva algún bidón de gasolina. Las gasolineras suelen estar a un paseo de la costa.
Y, por último, no fijes una fecha de llegada en el diario

En algunas estaciones, la travesía por el Atlántico, es rápida. En otras, lenta. El tiempo varía bastante, especialmente a principios de noviembre y diciembre, cuando los vientos alisios son imprecisos. Así que, si tienes fijación por llegar en una fecha determinada, te llevarás una desilusión antes de partir.

Una travesía no es un servicio de línea regular así que, acomódate, disfruta de la experiencia, llévate unos cuantos libros y desintoxícate de lo digital para disfrutar del tiempo fuera de los límites que condicionan tu vida en tierra.

Deja abiertos tus planes. Recuerda que la travesía es la aventura, no la llegada al Caribe.

Y, hagas lo que hagas, no dejes que tu tripulación compre sus billetes de vuelta justo después de la fecha de llegada estimada – nada amarga más el ambiente a bordo que una persona estresada por no llegar a tiempo y deseando pisar tierra.

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