Antártida: destino hostil, asombroso y una desafiante ruta de navegación

Al fin del mundo

“Se buscan hombres para peligroso viaje. Salario reducido. Frío penetrante. Largos meses de completa oscuridad. Constante peligro. Dudoso regreso sano y salvo. Honor y reconocimiento en caso de éxito.” Ernest Shackleton, explorador polar. Con estas palabras, no demasiado convincentes para cualquier explorador o navegante, presentaba una expedición a la Antártida el explorador anglo-irlandés en el año 1901, una de las principales figuras de la conocida como Edad heroica de la exploración de la Antártida.

Ernest Shackleton en 1909

Un tiempo antes de Ernest Shackleton, un 16 de octubre de 1819, William Smith recalaba en las islas Shetland, recibiendo el honor de ser reconocido como el primer descubridor y hombre en pisar las tierras situadas más allá de los 60º de latitud.

El continente antártico

Es actualmente uno de los lugares más investigados y estudiados por diferentes exploradores y expertos de diferentes materias, pero también es conocido por ser uno de los destinos más hostiles del planeta Tierra.

Al contrario que otros destinos del mundo, sus condiciones extremas y su ubicación remota y apartada de la tierra hace que muy pocos navegantes decidan emprender un viaje a estas inhóspitas tierras.

¡A la aventura!

Aún así y conociendo las más que posibles circunstancias extremas del lugar, es posible realizar expediciones de navegantes de recreo que deciden aventurarse y navegar en velero o buque de pasaje hacia la Antártida.

El punto de partida es la ciudad argentina de Usuhaïa, uno de los lugares más populares de ocio y el único puerto argentino que da al océano Pacífico si consideramos que el canal de Beagle forma parte de dicho océano.

Usuhaïa – Punto de partida en la ruta hacia la Antártida

La siguiente parada de este fascinante viaje pasa por cruzar el Paso de Drake Cabo de Hornos. Y, es que aquel que consiga cruzar estas aguas tendrá el derecho a ponerse un pendiente, escupirle al viento y replicar a un rey.

Tras pasar dicho cabo, se hace recalada en las Islas Shetland del Sur, las cuales cuentan con una gran fauna adaptada al clima frío y de condiciones extremas.

Algunos ejemplos son pingüinos barbijos, la foca weddel, lobos marinos o avistamiento de ballenas.

Avistamiento de ballenas en la zona

 

Cabe destacar la Isla Livingstone que es la segunda con mayor superficie (34 kilómetros de ancho por 73 de largo), y es que aquí es donde se cree que naufragó el buque de guerra español San Telmo.

Buque de guerra español San Telmo

Muy cerca se encuentra la península de Hurd donde están ubicadas las estaciones y bases científicas, como la Juan Carlos I de España.

La Isla Engaño (isla Deception en inglés) se sitúa al noroeste de la península Antártica y es realmente un volcán que hoy en día sigue activo.

Su forma circular, con un diámetro aproximadamente de 16 kilómetros, alberga en su interior una enorme bahía llamada puerto Foster donde podremos resguardarnos, deleitarse con sus aguas termales y disfrutar de su inimaginable belleza.

Una travesía única

Sin duda alguna, la Antártida ofrece infinidad de aventuras y experiencias únicas e irrepetibles.

Y, aunque no estando al alcance de todos por su lejanía y condiciones extremas, además de su elevado coste; hay muchas empresas que se dedican a realizar viajes por estas tierras en veleros clásicos o buques de pasaje.

Tan lejos no llegamos aún, pero vosotros sí podéis y en la web de Cenáutica tenemos una amplia oferta de cursos y prácticas para que te conviertas en un navegante experto y puedas realizar travesías como estas y otras muchas más.

 

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