Chalecos salvavidas y ayudas a la flotabilidad

El mercado ofrece una amplia gama de dispositivos para garantizarnos la flotabilidad. Hay que saber diferenciar entre chalecos salvavidas y ayudas a la flotabilidad. Una elección y uso correcto de estos dispositivos pueden salvar la vida en una caída al agua.

En Cenáutica siempre recomendamos el uso del chaleco salvavidas. En las prácticas de navegación enseñamos diferentes modelos y su correcto uso.

El cuándo hay que usar los chalecos o las ayudas a la flotabilidad, estarán condicionados por diferentes factores como la climatología, el tipo de navegación o actividad que vas a practicar y la experiencia de los tripulantes. Ante la duda, lo mejor es llevar siempre el chaleco y así evitar sorpresas.

Situaciones en las que una persona tiene que hacer uso de estos dispositivos: ante el riesgo de caer al agua, en un abandono de buque, cuando el patrón lo ordene o cuando se realicen labores en cubierta.

Es muy importante hacer una selección correcta de los equipos de flotabilidad. La ayudas a la flotabilidad son, como bien dice la palabra, una ayuda. El usuario debe nadar por sus propios medios a un lugar seguro o mantenerse hasta que llegue la ayuda. Si las condiciones meteorológicas son malas o hemos perdido el conocimiento, de poco nos podrá servir.

Estas ayudas son un complemento ideal para actividades como el windsurf, kayak, kitesurf o vela ligera. Sobre todo están indicadas para actividades en aguas interiores y que no presentan un riesgo extremo. Por el contrario, los chalecos salvavidas otorgan, por sus características, un alto rendimiento en la seguridad.

Por ejemplo, si un navegante que cae inconsciente y no puede colocarse en una posición de seguridad por sus propios medios, le permitirá dar la vuelta en pocos segundos y mantener la cabeza fuera del agua.

En el mercado hay dos tipos de chalecos: los de hinchado automático y los rígidos de abandono. Antes de valorar si uno u otro, lo que si es importante es que lleven luz estroboscópica, silbato y bandas reflectantes. Las correas que se colocan en la entrepierna también nos ayudarán a que el chaleco no salga hacia la cabeza.

Si lleva arnés incorporado, permitirá asegurarte a una línea de vida en situaciones de extrema gravedad. En el mercado hay diferentes modelos de chalecos, los hay por tallas y modelos. Lo mejor es probarse el chaleco y comprobar que se ajusta a tus necesidades. También tenemos que elegir el tipo de flotabilidad, pues no todos los chalecos están diseñados para todas las zonas de navegación. Su flotabilidad se mide en Newton (fuerza de reflotación en el agua).

Flotabilidad del chaleco:

  • 50 Newton: ayudas a la flotabilidad. Indicado para zona de navegación 7 (aguas interiores).
  • 100 Newton: chaleco salvavidas. Indicado para zonas de navegación 5 y 6 (hasta 5 millas y 2 millas de un puerto base o refugio).
  • 150 Newton: chaleco salvavidas. Indicado para zonas de navegación 2, 3 y 4 (hasta 12, 25 y 60 millas de la costa).
  • 275 Newton: chaleco salvavidas. Indicado para zonas de navegación 1. (sin limitación de millas).

Los bebés y los niños también disponen de chalecos especiales adaptados a tu tamaño y necesidades. No olvide revisar y seguir las instrucciones del fabricante para un buen mantenimiento.

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