Ejercicios de salvamento en situaciones de hombre al agua para recuperar a un tripulante.

Al hilo de un suceso tan trágico como es el de “hombre al agua”, Sir Robin-Knox-Johnston  puso a prueba a bordo los procedimientos habituales de recuperación de hombre al agua junto a personal de la Marine Accident Investigation Branch (MAIB), de la RYA (Royal Yatch Association) y de la revista Yachting.

En el año 2011, un patrón resbala de la cubierta y muere ahogado estando atado al arnés de seguridad. En el informe oficial sobre su muerte realizado por el MAIB se concluye que la mayoría de los patrones no habrían sabido cómo salvarle la vida.

El desafortunado Lion, un balandro de 38 pies, navegaba por la noche con un rizo cogido mientras adelantaba a los yates rivales al comienzo de la regata Royal Ocean Racing Club de 95 millas, que partía de Cowes (Reino Unido) para llegar a Cherbourg. Para el patrón y propietario Christopher Reddish de 47 años de Clapham Junction y su hijo que hacía de proa, era la regata que les podría clasificar para la Fastnet.

Con un viento del Oeste, rachas de hasta 38 nudos y olas de 3.5 metros, el Lion navegaba escorado 20º,  a 9 nudos y en dirección a puerto. Al estar al suroeste del Faro Owers, el timonel notó que la maniobrabilidad del barco había cambiado: estaban arrastrando por el agua el génova número 1, que se había desprendido de los candeleros a los cuales había sido atado con pulpos .

El señor Reddish fue entonces a proa con uno de sus siete tripulantes para recogerlo. Los dos estaban usando arnés, ambos con la línea firme a cubierta. A medida que iban metiendo la vela por la escala que da a la cabina, la vela se enganchó en una cornamusa de proa. El señor Reddish se recostó sobre su estómago para liberarlo y gritó OK! una vez liberada la vela. Esa fue la última palabra que pronunció.

Unos minutos después, dos de los miembros de la tripulación vieron la luz estroboscópica de un chaleco salvavidas y gritaron “¡Hombre al agua!”.

El señor Reddish estaba siendo arrastrado a una velocidad de 9 nudos con un mar embravecido unido al barco con su línea de vida de 1.8 metros, por la banda de sotavento. El timonel inmediatamente largo la escota de la mayor y la del foque fue soltado un poco más tarde. Esta maniobra redujo la velocidad de la embarcación 1.5 nudos.

A la tripulación le llevo 16 minutos subir al patrón a cubierta, donde se confirmó su muerte por un miembro de la tripulación que era cardiólogo.

El informe de esta fatalidad hecho por la MAIB decía:

  • Las condiciones meteorológicas condicionaron que la recuperación física fuera difícil.
  • No se nombró a ningún tripulante para reemplazar al patrón en caso de que este quedara incapacitado. Esto dificultó la comunicación.
  • El rescate de un hombre con línea de seguridad no se imparte en los cursos de la RYA.

La institución MAIB también se dio cuenta de que las escuelas de navegación no incluyen simulaciones de hombre al agua con muñecos para familiarizarse de las dificultades de una situación de este tipo. Además no está estandarizado que las líneas de seguridad sean lo suficientemente resistentes para rescatar a una persona que está en el agua.

Después de leer el informe de MAIB, el Señor Robin Knox-Johnston invitó al investigador del MAIB Roger Brydges, al Manager de Formación de la RYA Richard Falk y a la revista Yachting a bordo de su Clipper 60, el Black Adder, para realizar un test en el procedimiento de salvamento hombre al agua en el Estrecho de Solent.

El Club de Patrones pone a disposición de sus miembros la traducción al castellano de este interesante y didáctico artículo completo, de seis páginas, en el que se detallan nueve ejercicios para recuperar un hombre al agua utilizando un muñeco o “dummy” y las conclusiones a las que llegaron. Si aún no eres miembro del Club de Patrones date de alta ahora en www.clubdepatrones.com

Ejercicios de salvamento en situaciones de hombre al agua para recuperar a un tripulante.
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