Entrevista al director de Cenáutica, Juan Carlos García de Polavieja

Para conocer de primera mano la escuela de navegación de referencia en España, Cenáutica, la mejor manera de hacerlo es hablar directamente con su fundador y director. Por ello, Boletín Patrón entrevista a Juan Carlos García de Polavieja Gordon, que nos cuenta cómo surgió su proyecto en una época en la que no existía la comunicación digital, la evolución de dicha escuela y sus planes de futuro para seguir liderando la enseñanza de la náutica de recreo.

Juan Carlos García de Polavieja ha sido Oficial de la Armada y, tras muchos años navegando, decidió transmitir sus conocimientos y experiencia, a los futuros alumnos de Cenáutica para el disfrute del placer de navegar.

– ¿Cómo fueron tus inicios en el mundo de la navegación?

Nací en Puerto Real, en Cádiz en una familia de marinos. Estudié durante cinco años en la Escuela Naval de Marín y de allí los barcos como oficial de la Armada. Después de 13 años embarcado, cuando me destinan a tierra, a Madrid, es cuando pude llevar a efecto el proyecto que tenía: un centro de actividades náuticas delque había detectado su necesidad.

– Cuando detectas el nicho de mercado en las escuelas náuticas, ¿había alguna ya?

Muy poquitas. El mercado es muy pequeño y no tiene volumen suficiente para montar una escuela con mentalidad empresarial, sino más bien como: “voy a dar unas clases por las tardes”, en un aula prestada, como un complemento, pero nunca como una escuela con pretensión empresarial.

– Cuando llegas a Madrid, ¿alquilas un local para empezar el proyecto?

Sí. Contacto con compañeros que ya estaban introducidos en este mundo dando clases, contratamos un local y empezamos a dar los cursos. Entonces era muy difícil el darse a conocer, hoy en día con internet es asequible a todos, pero en aquella época tenía que ser a través de prensa, de radio o de televisión, esta última inalcanzable, y era muy difícil darse a conocer.

– ¿En qué crees que Cenáutica se diferencia de la competencia?

En un sector muy atomizado, las escuelas siguen siendo pequeñas, y no generan recursos para crecer. Nosotros lo que hemos hecho es reinvertir para ir creciendo lo que nos ha permitido diferenciarnos de las demás. Somos una escuela grande con muchos alumnos, con delegaciones en Madrid, Alicante y Sevilla y esa economía de escala nos da un mayor margen de maniobra.

– ¿Cuáles son los activos de Cenáutica?

Su prestigio y su fondo de comercio. Miles de alumnos han pasado por sus aulas y ese es nuestro mayor activo, además de los locales de las escuelas, de nuestra propiedad, los barcos de prácticas, los simuladores, la plataforma de desarrollo propio y el material didáctico, contenidos y los libros de texto de uso exclusivo para nuestros alumnos.

– ¿Cuántos alumnos calcula que pueden tener al año?

En torno a los 1.500 alumnos anuales.

– ¿Cómo comienza la diversificación de Cenáutica hacia otras actividades?

En nuestros comienzos, trabajábamos mucho el chárter. Era una época en la que acababa de aparecer el fax como un gran adelanto en las comunicaciones y trabajábamos con barcos en Grecia, el Caribe, etc. Eran pocos contratos, pero que nos permitían cubrir la época en la que no había cursos.

Teníamos también escuela de vela ligera y campamentos de verano en Oropesa, Porto Novo y Madrid. Por último, pasamos al buceo, que es un sector difícil porque hay muchas escuelas y últimamente hemos invertido en una empresa hermana que vende experiencias en la mar, vacaciones, plaza a plaza. Se llama Sailwiz con la que no es menester alquilar un barco, sino que puedes contratar una plaza o dos. Estamos en ese proyecto desde hace un par de años.

El Director, junto a sus compañeros en la fundación de Cenáutica en 1981.

– ¿Qué recomendaciones le daría a una persona que llegue por primera vez a su clase sin conocer nada de este apasionante mundo?

Como decía ese eslogan publicitario: “antes de comprar, pruebe”. Hay que probar, porque el mundo de la náutica es muy diverso. No es lo mismo salir en una lanchita a pescar, por lo que hay una gran afición en España, que quien quiere competir en regatas de vela o quien quiera hacer turismo náutico y pasarse 15 días recorriendo puertos. Todas estas actividades se hacen en el agua, pero no tienen nada que ver una con las otras. Y hay que ir probando, hasta ver cuál es lo que realmente te gusta.

– ¿En tus vacaciones estás todo el día con los barcos o tratas de desconectar?

Desconecto.

– ¿Qué cualidades ha de tener un buen patrón de barco?

Tiene que ser una persona observadora, muy templada y con un perfil de líder para su tripulación; tiene que ser alguien en el que su tripulación confíe ciegamente.

– ¿Existe un límite de edad para convertirse en patrón de barco tanto por abajo como por arriba?

Yo creo que no. Por abajo, cuanto antes empiecen los niños a entrar en contacto con el mar, mejor. Es una afición muy sana pero también muy sacrificada para los padres, porque requiere mucha dedicación llevarlos y traerlos. No es como un partido de fútbol, que se juega en una mañana. Esta afición requiere todo el día. Pero vale la pena porque están muy entretenidos, en un ambiente muy sano y en contacto permanente con la naturaleza. En cuanto a la edad por arriba, pues, mientras pueda… hasta morirse con las botas puestas.

– ¿Cómo es el cliente de Cenáutica?

Es totalmente heterogéneo. De todas las edades y clases sociales.

– ¿Qué consejo le darías a un estudiante para obtener una licencia o titulación?

No tener prisa, empezar poco a poco y leer mucho. La bibliografía es importante, hay mucha literatura sobre navegación de recreo apasionante, en el cine también. Hay mucho donde saciar la curiosidad a los interesados a la mar. Luego, y “arrimando el ascua a mi sardina” como oficial de la Armada, recomiendo leer nuestra historia. Este año celebramos el 500 aniversario de la vuelta al mundo de Magallanes y Elcano, efemérides que va a pasar casi desapercibida. Hay que leer para conocer la gesta tan importante que hicieron aquellas personas. Hay miles de expediciones que hemos hecho los españoles, y mucho que leer mucho sobre historia naval.

– Habla de expediciones del pasado, pero, ¿Cree que es positiva tanta evolución de la navegación tecnológicamente hablando?

Las generaciones de hoy en día “nacen sabidas” tecnológicamente hablando. La evolución tecnológica facilita muchísimo y aporta una gran seguridad a la navegación.

– ¿Qué sensaciones te aporta cada vez que navegas en una embarcación de recreo?

En primer lugar, para los que vivimos en la meseta, bajar a la costa, 600 metros, supone una bajada de la tensión que, junto al entorno proporciona paz y un sosiego que ayuda a desconectar de todos los problemas. No hay hora cuando vas navegando.

– ¿La navegación requiere una formación constante?

Requiere una base teórica sólida. Tener los conceptos claros porque, si no, en el barco no entiendes nada de lo que te está pasando. Tienes que entender por qué el barco te hace ese extraño aproandose o atravesándose al viento y, como no, experiencia en distintas circunstancias: de noche, con mal tiempo, con niebla, en un puerto desconocido…

– ¿Qué objetivos tenéis hoy en día en Cenáutica?

Somos rehenes de la informática, de la tecnología… que enseguida se queda obsoleta. Hay que estar cambiando continuamente y eso es un calvario para el usuario, pero parece que no hay más remedio. Nuestro objetivo prioritario es conseguir que todos los alumnos que han pasado por Cenáutica, sigan disfrutando de su afición ya que, a veces, nos dicen que ya no navegan porque no tienen con quién, que sus hijos se han hecho mayores… Facilitarles el que puedan seguir practicando su afición.

Por eso la creación de Sailwiz y del club de Patrones de antiguos alumnos de la escuela. Nuestra última iniciativa son los nuevos planes de navegación con los que mediante una cuota puedes navegar diferente tiempo al año y esperamos que con ellos puedan seguir practicando su afición.

Entrevista al director de Cenáutica, Juan Carlos García de Polavieja
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