Fuimos al cine y vimos “En solitario”

Una buena película para los aficionados a los barcos y a la mar. Cuenta la dramática historia y el tremendo dilema que se plantea a su protagonista Francois Cluzet entre la justa ambición por ganar la regata y la solidaridad, en el transcurso de la Vendée Globe: la célebre vuelta al mundo en solitario y sin escalas que, desde 1989 se corre cada cuatro años.

Una prueba extremadamente dura donde los participantes ponen a prueba su capacidad de resistencia física y psíquica en condiciones extremas.

Esta regata comienza y termina en Les Sables-d’Olonne, en la Costa de la Luz francesa, desde donde baja hasta el cabo de Buena Esperanza para seguir hasta el cabo de Hornos, especialmente peligroso por sus fuertes vientos y oleaje y por la presencia de icebergs, para subir el Atlántico hasta la llegada. Más de 24.000 millas en algo más de tres meses, con velocidades medias superiores a los diez nudos.

Además de escenas espectaculares del barco navegando entre olas enormes y vientos huracanados, los iniciados pueden entender la estrategia meteorológica de los patrones, eludiendo los anticiclones y poniendo rumbo a las depresiones en busca de vientos fuertes.

Gran parte del recorrido transcurre en latitudes altas; entre los 40º y 50º Sur, una zona de los océanos australes de fuertes vientos de orientación Oeste-Este conocida como “los cuarenta rugientes” que, en tiempos de la navegación a vela, era la vía rápida para viajar de Australia a Europa en la derrota denominada “la carrera del té”, que corrían los clippers para llegar primero a Europa y obtener así la cotización más alta para su cargamento.

El desenlace de la película, donde se resuelve el tremendo drama al que se enfrenta el protagonista, y en el que la solidaridad humana prevalece sobre cualquier otra consideración, nos reconcilia con la humanidad, haciéndonos sonreir al levantarnos de la butaca.

Esta coproducción franco española contó con el navegante español Alex Pella como asesor y como patrón -extra invisible- durante el rodaje, a quien los cineastas debieron hacer caso omiso en las escenas en que el protagonista se movía por cubierta en condiciones de mar extremas, sin amarrarse con el arnés de seguridad. ¡Cosas del cine!

Hay una maniobra realizada incorrectamente de la que, con toda seguridad, nuestros alumnos se percatarán. Si ya has visto la película cuéntanos comentando este artículo cual crees que es esa maniobra.

Fuimos al cine y vimos “En solitario”
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