¿Planificar la navegación o improvisar?

Tener un plan, estar preparado y estudiar la zona que vamos a navegar, son tareas de obligado cumplimiento para el patrón de un barco. El Convenio SOLAS (Convenio Internacional sobre la Seguridad de la Vida en la Mar), así lo indica en su capítulo V. Planificar la navegación evitando situaciones complicadas y no arruinar un buen día con la gente que nos acompaña, es básico.

Incluso para las travesías más simples se requiere una buena planificación. Y no por ello tiene que ser complicado elaborarlo. El tipo de embarcación, la zona visitada y la tripulación, determinarán el tipo de planificación necesaria.

Lo primero que debemos pensar es: a dónde queremos ir y como llegar de manera segura. Pensar que, salir del punto A para llegar al punto B en línea recta es la ruta a seguir, es un error que en raras ocasiones sale bien.

¿Qué debemos tener en cuenta para hacer una correcta planificación?

– Peligros a la navegación: compruebe con los derroteros y las cartas actualizadas cualquier peligro que se encuentre en la zona: naufragios, bancos de arena, cables submarinos, lajas, piedras que velan, piscifactorías, artes de pesca, etc. Muchas veces estos peligros no están señalizados por las balizas.

Comprueba que las fuentes de consulta estén actualizadas, sean homologadas y que no son falsificadas. En España las cartas náuticas y los derroteros los publica el Instituto Hidrográfico de la Marina.

– Corrientes y mareas: consulta el anuario de mareas. Comprueba las pleamares y bajamares, para que coincidan con la planificación del viaje. Quedar embarrancado puede suponer esperar varias horas hasta que suba la marea y se pueda continuar con la navegación. Hay puertos que calan poco y en bajamar podemos quedar atrapados. Las corrientes en contra, sobre todo en veleros, pueden suponer un retraso importante en nuestra singladura.

– Meteorología: antes de salir comprueba el pronóstico meteorológico. Los boletines de información meteorológica, a través del canal 16 VHF, informan de los cambios en las últimas 24 horas. Aplicaciones de móvil o desde la página web de AEMET, podemos consultar la previsión. No es conveniente hacer planes con predicciones con más de 24/48 horas, ni salir con más de F4 en escala Beaufort.

– Plan B: considerar planes alternativos y lugares de refugio, por si se producen inconvenientes. Puertos y marinas o fondeaderos para resguardarse. Los cambios inesperados pueden aparecer en cualquier momento, una avería o un tripulante enfermo.

– Limitaciones del barco: comprueba que tu embarcación está preparada para afectar el viaje que quieres realizar. Si los equipos de seguridad cubren las posibles necesidades en caso de una emergencia.

– Motores: el mantenimiento del motor es fundamental para evitar averías imprevistas. Hacer un chequeo antes de salir nos puede evitar sorpresas de última hora.

– Tripulación: valora las capacidades y experiencia de tus acompañantes. Un viaje con un grado de dificultad muchas veces no es apto para todos. Informa de tus planes a la tripulación antes de salir y evita las sorpresas inesperadas. No todo el mundo está preparado para aguantar navegaciones más complicadas. Se trata de disfrutar y alguien que esté incomodo puede convertir la experiencia en algo negativo.

– Equipos seguridad: compruebe que los equipos de seguridad están en perfecto funcionamiento y cumplen con las normas de seguridad y fechas de caducidad. Comunique al resto de tripulación su ubicación y como se debe usar en caso de necesidad.

Planificar es básico en la navegación. Un patrón debe asegurase de que esté todo controlado, por si llegan las situaciones inesperadas. Improvisar es dejar al libre albedrío la seguridad de la tripulación y la de uno mismo. Es irresponsable pensar que no va a pasar nada, que todo va a salir bien.

Salir sin planificar puede ocasionar situaciones angustiosas. Tener que capear un temporal durante horas hasta llegar a un refugio, puede convertirse en una verdadera odisea si no se está preparado. Una persona que necesite asistencia médica puede tener un desenlace fatal si no se actúa rápidamente.

Un retraso nos puede llevar a tener que navegar por la noche; ¿dispone mi embarcación de radar o algo tan básico como luces reglamentarias?. Estos son solo algunos ejemplos de cosas que nos pueden pasar si no planificamos correctamente. No pongas en manos del azar la vida de tu tripulación.

¿Planificar la navegación o improvisar?
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